“En el altiplano andino, mama es la Virgen y mama son la Tierra y el tiempo.Se enoja la tierra, la Pachamama, si alguien bebe sin convidarla. Cuando ella tiene sed, rompe la vasija y las derrama.A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre la flores para que viva el niño; y para que viva el amor, los amantes entierran cabellos anudados.La diosa tierra recoge en sus brazos a los cansados y a los rotos, que de ella han brotado, y se abre para darles refugio al fin del viaje. Desde abajo de la tierra, los muertos la florecen.”
La pachamama. -Eduardo Galeano-
Especialmente en las sociedades indígenas, la tierra y el trabajo no se presentan como mercancías: «Dejar en manos del mercado el destino del suelo y de los hombres equivaldría a aniquilarlo» (Karl Polanyi). En el África negra, la compra y venta de la tierra, tan aconsejadas por el FMI, chocan con los derechos colectivos de los vivos y de los muertos. Los jefes de la tierra, que administran la repartición de parcelas y aseguran los cultos a la fertilidad mediante los espíritus, son a menudo de una comunidad distinta a la dominante. Estas restricciones no son antinaturales ni tienen por objetivo impedir la ley eterna del mercado, sino que surgen naturalmente de la definición cultural de los afectados, como una forma de arbitrar la actividad individual y las obligaciones colectivas.
En general, la ocupación indígena de la tierra se manifiesta de manera muy diferente a la occidental y no siempre es evidente por el modo cultural de producción, que no incluye, como ocurre en las sociedades de tecnología industrial, la práctica de transformación masiva de la naturaleza. Tradicionalmente, la territorialidad no estaba acompañada por ningún concepto de propiedad que implicara derechos exclusivos de posesión y uso de la tierra. En realidad muchos pueblos encuentran paradójica la idea de propiedad de la tierra. Como cierta vez explicó un anciano: “¿cómo podrían los hombres pretender ser los propietarios de la tierra si sus vidas son mucho más breves que la vida de la tierra?” Más bien algunos pueblos indígenas invierten la relación y se ven a sí mismos como pertenecientes a la tierra más que a ésta perteneciéndoles a ellos.
Fuente: LATOUCHE, SERGE. La otra África. Autogestión y apaño frente al mercado global.










Cuanta razón tienes desaparecido; en nuestras sociedades se ha perdido la costumbre del trueque ke nuestros abuelos acostumbraban hacerlo, en la cultura inca la tierra era de todos y había una forma de compartirla: la mita, la minca y el Aymi. Hoy en día ya ni sikiera tenemos el derecho de poder alimentarnos sanamente ya ke los supermercados no nos ofrecen ke podamos consumir directamente del agrícultor libre de conservantes y transgénicos.
"La tierra no es herencia de nuestros padres, la tomamos prestado de nuestros hijos" (proverbio indio) Salud.